Querido Albert…

Comparto con ustedes esta carta, dirigida y creada a Albert Espinosa, un gran escritor entre otras artes, guionista, actor, director y les aseguro que mucho más. Un hombre que ha sabido cautivar mi corazón, con una historia de vida más que interesante, y una forma de ser y de vivir que plasma en sus obras, sin duda es un genio de la pluma como pocos.

Entre sus obras literarias se destacan:  “El mundo amarillo”, “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo” (un libro digno de leer mil veces), “Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven”, “Brújulas que buscan sonrisas perdidas” y otro de mis favoritos “El mundo azul: ama tu caos” ¡Y vaya que te enseña a amar tu caos! Creo yo, que Albert se destaca por su manera sencilla de escribir. Leyendo sus obras uno es feliz, porque ellas transmiten felicidad.

Le escribí esta carta a Albert siguiendo el consejo de una amiga, “la gallega”, una loca linda, como me gusta llamar a esa gente. Una persona a la que conozco no hace mucho, ni en demasiada profundidad, pero en cierto modo logró cautivarme siempre, es que tiene esa peculiaridad de hacerte libre, de mostrarte la vida como un juego, y esas son las personas a las que más amo. La gallega sin duda es una mujer increíble y única, a la que le debo esta carta, y lo que esta carta me dejo. Seguí su consejo y no me arrepiento de ello, sino que le agradezco. Le agradezco por haberme mostrado su arte, por haberse abierto conmigo, y permitirme a mi mostrarle mi arte, dejando a un lado la vergüenza.

¡Gracias Gallega!

Por ser libre, por ser única, por estar completamente loca y ser la hermosa persona que eres. Sobre todo gracias por sonreír y por tu consejo.

Y ahora sí, sin más vueltas, la carta que quiero compartir con ustedes, una carta de amor hacia una persona que nunca bajo los brazos, y que nos hace darnos cuenta que todo es posible, el “Gran Albert Espinosa”.

 

Querido Albert…

 

He leído algunos de tus hermosos libros, confieso que no todos, que más de uno me ha quedado sin leer, pero aún no es tarde. Tampoco he visto tus películas, en breve sé que lo haré, sino es esta misma noche. No me considero tu fan número uno, ni el mejor, ni mucho menos. Sólo conozco parte de tu obra, y me encanta, y me ha inspirado para la vida, y eso creo que es lo más importarte.

Tus obras, así como las de muchos otros autores, me han marcado y me han cambiado. Muchas cosas me enseñaron a vivir a mi manera, y tus libros no son la excepción.

Querido Albert, eres todo un ejemplo. Sin duda una persona que se esforzó por ser siempre La Mejor Versión de Si Mismo, en cada momento. Aún sigo creyendo que eres humano, y como todos tendrás tus altos y tus bajos, pero haz demostrado salir, levantarte y luchar. Por esas cosas quizás, y por otras que desconozco, eres uno de mis escritores favoritos y uno de mis ejemplos de vida. Haz transformado, haz sabido trasmutar el dolor en felicidad, el temor en amor puro y la vida en una mágica historia. Eres único, como cada uno de nosotros, y eso no te afecta, sino todo lo contrario. No se cómo expresarlo, querido Albert, pero frases de tus libros, son ahora consejos de vida para mí y sin duda eres una de las personas importantes de mi archipiélago de sinceridad, como tú mismo dices.

Querido Albert, he de decirlo y no me avergüenza, ni me atemoriza, Te Amo. Desde la más infinita incondicionalidad. No es ese amor de fanatismo, como una persona puede tener por Ricky Martin o un adolescente por Jhonny Depp, no para nada, es ese amor puro y sincero. No es que te quiera como mi pareja, ni mucho menos, estoy felizmente de novio, te amo por persona, porque amo tu ser y nada más. Y creo que vos podes entenderlo de la misma manera, estoy seguro de eso. Querido Albert sé que lo harás de una manera elevada, como yo lo digo en estas palabras.

Debo agradecerte, querido Albert, por haber compartido tu ser conmigo, y con todos tus lectores, porque bien sé que esos libros son tú, y que tú eres esos libros, en gran parte, eres esos libros y mucho más, eres tus guiones, tus películas, tus obras, tu historia, tus enfermedades, tus besos, tus pasiones, tus lágrimas y tus sonrisas, y también eres todo lo que no eres. Y el hecho de que lo aceptes me hace amarte aún más. Creo que ese es el secreto de tus obras, el simple hecho de que te aceptas.

¿Sabes una cosa? Querido Albert, pensaba escribirte esta carta para pedirte algún consejo, o para que leas alguno de mis escritos (si, a mí también me gusta escribir, y el hecho de escribir cada vez se hace más una parte de mí, y eso me gusta) que lo leas y me des un consejo, una crítica constructiva, o destructiva. Pero te escribo y me doy cuenta que acabo de darme a mí el mejor consejo que me puedo dar. Aceptar, lo que soy, que me lleva a aceptar también lo que no soy, lo que me gusta y lo que no me gusta, con todo lo que eso implica. Gracias Albert, otra vez haciendo de las tuyas.

Con mi más profunda consideración, debo decirte gracias Albert Espinosa.

Gracias por ser como eres, por aceptarte y por siempre seguir adelante y demostrar que la magia existe. Que la magia aún existe.

Gracias.

 

Soto, Lucas

AlPolvoVamos

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