Momentos.

¡Hola a todos! lectores y seguidores del blog, antes de dejarlos con el texto de hoy, quería disculparme por la ausencia de entradas de estos días, estaba con inconvenientes con mi proveedor de Internet, que espero ya se hayan solucionado definitivamente. Y además fue fin de semana largo, de cuatro hermosos días, en los que estuve muy abocado al descanso. Ahora sin más los dejo con la entrada de hoy.

Saludos y gracias por estar y leer.

Lucas

Momentos.

Existen momentos, pequeños lapsos de la vida, en los que nos permitimos ser lo que nos gustaría ser. Instantes de autenticidad personal, de liberación pura, de sincericidio cósmico, como me gusta llamarlo. Minutos en los que nos encontramos, como por arte de magia, despreocupados de todo. En el que nos libramos del qué dirán.

Momentos que conllevan a una felicidad única, pacífica, que muchas veces carece de euforia. Lapsos acompañados de una serenidad y una plenitud inimaginables. Pero nos es muy difícil mantenerlos en el tiempo. Será quizás, pienso yo, porque nos inculcaron maneras de ser, de pensar, de actuar, de las que nos es aún más complejo salir.

Este es el laberinto de la vida, el que le han inculcado, en el que todos nos vemos envueltos. Y nos vemos atrapados, corriendo, entre culpas curvas y paradigmas diagonales, entre las paredes de lo que se debe y el techo de una rutina. Muy de vez en cuando, en la mayoría de los casos diría yo, conseguimos hacer una especie de tragaluz, en aquel techo rutinario, en el que se filtran los rayos del sol. Momento en el que rompemos el esquema y nos dedicamos a ser, por un breve instante, libres, auténticos con nosotros mismos.

Pero por algún motivo caprichoso, no dura para siempre. Solemos volver a la oscuridad de la vida que nos programaron. Nos cuesta ver el sol, actuamos como si nos quemara los ojos, el pelo, la piel.

Nos cuesta, y como nos cuesta.

¡Vivamos más!

¡Saltemos en las plazas!

¡Cantemos en los trenes!

¡Bailemos en las calles!

¡Amemos a la vida!

Romper el techo de la rutina es, salir de las culpas curvas, superar los paradigmas diagonales, atravesar las paredes de lo que se debe y no nos gusta. Que romper con la rutina sea una tarea de todos los días, de cada instante. No sólo en tus vacaciones tienes que ser tú mismo. Se tú mismo siempre y que el resto sea sólo en vacaciones.

Salir del laberinto es ver el sol más allá de la tormenta, es sonreír aún en la oscuridad, correr en el desierto, es vivir por sobre la amargura, es amar en el olvido. Romper con la rutina es mirarte al espejo y decirte “Gracias”, “Gracias, en verdad eres único”. Romper con la rutina es volver a mirarte al espejo por la noche, y decirte “Gracias, porque tú estuviste ahí, en todas y en cada una. Porque pude contar contigo siempre, y siempre estabas en pie”. Es mirarte a la cara  y decirte “Te amo con locura, como nunca había amado a nadie”.

¡Rompamos el techo de la rutina, hagamos pesados los paradigmas y las culpas! Dejemos que entre el sol, por todos lados, que nos queme la piel, que nos cegué los ojos, que nos caliente el alma.

Por más bailes en la calle, por más tardes en el columpio, por más instantes de sinceridad.

Por más momentos, en los que nos permitamos ser, quien nos gusta ser.

Por más… sincericidos cósmicos.

 

—Más Escritos—

—Canción de la Semana—

6 comentarios en “Momentos.

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